martes, 3 de julio de 2012

Hoy es el día en que mi Marijaleos del alma comienza su andadura libremente, ya es hora de que despliegue las alas y comience a taconear por si misma. Bien es cierto, que como madre de la criatura, tengo un nudo en el estómago, mezcla de orgullo y de inquietud, resultado de haberla cuidado, mimado y consentido. Y aún temerosa de que mi locuela Marijaleos se me desmadre por los caminos de la vida, es el momento de que tenga su propio espacio y pueda contar sus vivencias de primera mano.
Dicho esto, que suene la música y a ¡bailar!